sábado, 23 de noviembre de 2019

Objeto directo, indirecto y preposicional.

Emilio Alarcos:
http://coleccion.narod.ru/manuales/RAE-Gramatica-de-la-lengua.pdf

Páginas 277 y ss: Objeto directo.

XXII. EL OBJETO DIRECTO.

Características 332.

Mientras el sujeto explícito sirve para especificar la referencia personal hecha por la terminación del verbo, otros términos adyacentes puntualizan la alusión léxica de la raíz verbal. En Bebe o en Piensa, el sujeto morfológico de tercera persona singular puede concretar su referencia mediante la aparición de un sujeto explícito (como al decir La mujer bebe, El maestro piensa). También interesa a veces limitar la referencia del signo léxico verbal a algo más concreto; para ello se agrega un término adyacente que designa el objeto sobre el cual se desenvuelve la actividad aludida por la raíz verbal. Al decir La mujer bebe agua, El maestro piensa en su situación, los adyacentes agua y en su situación discriminan el campo de aplicabilidad del «beber» y el «pensar» denotados por el verbo. Se denominarán estos adyacentes objeto directo y objeto preposicional, respectivamente. La pregunta que inquiera sobre ellos exige el interrogativo qué, solo en el caso del objeto directo, y precedido de la oportuna preposición en el otro (¿qué bebe?, ¿en qué piensa?).


333.

El objeto directo (también llamado complemento directo o implemento) se enlaza al verbo sin necesidad de ningún índice explícito de su función. Los sustantivos (o las unidades o grupos equivalentes) que cumplen esta función suelen ir pospuestos al verbo, aunque no necesariamente contiguos. Si por motivos expresivos se anteponen al verbo las palabras que desempeñan ese papel, o si se elimina su mención porque la referencia es consabida, el núcleo verbal queda incrementado con un representante átono de su función, el cual indica además los morfemas de género y número propios del sustantivo (o equivalente) antepuesto o elidido: 278 ESTRUCTURA DE LOS ENUNCIADOS: ORACIONES Y FRASES Agua, sí la bebe. Esos libros, no los ha leído nunca. ¿Has visto al maestro? —No; no lo he visto. ¿Quiénes son esas chicas? —No sé; no las conozco.



Páginas 283 y ss: Objeto Preposicional.

XXIII. EL OBJETO PREPOSICIONAL

Objeto preposicional y adyacente circunstancial 339.

Ciertos verbos especifican la referencia real de su significado léxico agregando un adyacente que, a diferencia del objeto directo, va precedido por una determinada preposición: Hablan de música, Acabó con sus ahorros, Confio en la suerte, Olía a carbonilla, Preguntaron por la carta. A primera vista, los segmentos de música, con sus ahorros, en la suerte, a carbonilla, por la carta ofrecen estructura semejante a la de otros adyacentes provistos también de preposición, como los de estas otras oraciones: Hablan de memoria, Acabó con rapidez, Confio en general, Olía a distancia, Preguntaron por carta. Sin embargo, varios rasgos distinguen los objetos preposicionales (o suplementos) de la primera serie respecto de los adyacentes circunstanciales de la segunda. Aquellos pueden ser respuestas a preguntas como ¿De qué hablan?, ¿Con qué acabó?, ¿En qué confias?, ¿A qué olía?, ¿Por qué preguntaron?, todas con la unidad interrogativa qué precedida de la preposición. Por los adyacentes de la otra serie se preguntaría con una unidad adverbial: ¿Cómo hablan?, ¿Cómo acabó?, ¿Cómo confías?, ¿Cómo olía?, ¿Cómo preguntaron? Paralelamente, si se realzase mediante una construcción ecuacional (§ 362) el adyacente de unas y otras oraciones, se observaría su diferencia: Es de música de lo que hablan, Es a carbonilla a lo que olía, etc., para la serie de objetos preposicionales, y Es de memoria como hablan, Es a distancia como olía, etc., para la otra. De igual modo, si el significado léxico de unos y otros adyacentes fuese consabido y pudiera eludirse, el objeto preposicional dejaría un representante pronominal tónico suyo precedido de la preposición pertinente, mientras los otros circunstanciales se omitirían o, si fuera preciso, se sustituirían con un adverbio. Así, de una parte se diría Hablan de eso, Acabó con ello Confio en ella, Olía a eso, Preguntaron por ella, y, por otra, Hablan así, Acabó ya, Confio, Olía, Preguntaron. Siendo, pues, funcionalmente diversos, el objeto preposicional y el adyacente circunstancial pueden coexistir en una misma oración: Hablan de música de memoria. Acabó con sus ahorros con rapidez. Confío en la suerte en general. Olía a carbonilla a distancia. Preguntaron por carta por la carta. Por ello no pueden coordinarse entre sí. No se diría Hablan de música y de memoria, Acabó con rapidez y con sus ahorros, Confío en la suerte y en general, Olía a carbonilla y a distancia, Preguntaron por la carta y por carta. Sí sería normal la coordinación entre dos objetos preposicionales o entre dos adyacentes circunstanciales como en Hablan de música y (de) danzad Hablan de memoria y con rapidez, Acabó con sus ahorros y con la herencia* Acabó con rapidez y perfección, Confio en la suerte y la intuición, Confio en, general y sin prejuicios, Olía a carbonilla y a gas, Olía a distancia y a ráfagas, Preguntaron por la carta y la respuesta, Preguntaron por carta y por teléfono.

Objeto preposicional y objeto directo 340.

Se ha visto que el objeto preposicional cumple respecto del núcleo de la oración una relación semántica análoga a la del objeto directo; sin embargo, su función sintáctica es diversa, según se refleja en la obligatoriedad de la preposición para el primero y su diferencia al ser representados unos por referentes tónicos (el preposicional) y otros por incrementos átonos (el directo). Claro es que los verbos susceptibles de admitir un adyacente objeto no exigen siempre su presencia: se puede decir El enfermo ya come (sin objeto directo) y El enfermo ya come carne (con objeto directo); El niño ya habla (sin objeto preposicional) y El niño ya habla de música (con objeto preposicional). Pero la diversidad funcional de las dos especies de objetos se aprecia todavía en otro rasgo: cuando el objeto directo se antepone al núcleo de la oración, se reproduce junto a este pronominalmente; en cambio, el objeto preposicional antepuesto no requiere ser reproducido. Así, frente a Estos problemas los estudiaremos otro día, con referente átono del objeto directo, se diría De estos problemas trataremos otro día, sin reiteración del objeto preposicional.

341. La diversidad de función conduce a la frecuente incompatibilidad de objeto directo y preposicional con un mismo verbo y, como es natural, a la imposibilidad de coordinarlos en un grupo unitario. Sería absurdo decir Aspiraba el perfume y a la gloria, reuniendo el objeto directo el perfume y el preposicional a la gloria. Quiere esto decir que hay verbos que adoptan uno u otro adyacente. Unos exigen el objeto directo, como Zurce la ropa, Vendió los muebles, Comía pescado, Ha leído el periódico, etc.; otros, por la naturaleza de su significado, requieren un objeto preposicional, como en Carecía de apoyos, Desconfiad de las imitaciones, Su éxito estriba en el dinero, Contaré contigo, etc.; en fin, algunos se acompañan alternativamente de objeto directo o preposicional (y hasta en cada caso varía su significación). Así, en los ejemplos siguientes, los de la izquierda llevan objeto directo y los de la derecha objeto preposicional, según muestran sus equivalentes cuando hay elusión del significante: Trató la dolencia con antibióticos ( = La trató). Ha cumplido veinte años ( = Los ha cumplido). Reparó los baches ( = Los reparó). Aspiraba el aroma ( = Lo aspiraba). Mirad el perro ( = Miradlo). Trató de la dolencia con erudición ( = Trató de ella). Ha cumplido con su deber ( = Ha cumplido con él). Reparó en los baches ( = Reparó en ellos). Aspiraba al triunfo ( = Aspiraba a él). Mirad por el perro ( = Mirad por él). 



Páginas 289 y ss.


XXIV. EL OBJETO INDIRECTO


Características 346.

El objeto indirecto, o complemento, es compatible con cualquier otro adyacente en la misma oración, y suele designar en la realidad al destinatario de la noción evocada por el verbo (o, en su caso, por el conjunto del verbo y su objeto directo o preposicional). Por ejemplo, en Escribió a (((recordar que sólo contados casos el objeto directo permite "a")))* que  su amigo, el objeto indirecto a su amigo se refiere al destinatario de la noción «escribir» sugerida por el núcleo verbal. En cambio, en estos otros enunciados: Escribió una carta a su amigo. Habló a su amigo de sus problemas, el objeto indirecto a su amigo especifica el destino de la experiencia denotada en conjunto por el verbo y su objeto directo (escribió una carta) y por el verbo y su objeto preposicional (habló de sus problemas), respectivamente. Con el término de destinatario se abarcan muchos matices de la realidad que se expresa. Por lo común, el sustantivo (o las unidades que hagan sus veces) se refiere, en esta función de objeto indirecto, a seres animados, como en el ejemplo precedente; pero también puede aludir a entes inanimados en estos dos ejemplos: A esta puerta le he cambiado la cerradura. Ha puesto muchas notas al texto, los objetos indirectos a esta puerta y al texto indican cuáles son los receptores de las actividades consignadas «cambiar la cerradura» y «poner notas». He aquí otros ejemplos: Encontró de muy buen gusto el sesgo que daba [...] a su extraña situación (1.263). Me permitió [...] echar largas miradas al camino recorrido (7.463). Había prestado atención [...] a las actitudes de aquellos (7.479). No le daré a esto más importancia de la que tiene (22.173). Fuera de una situación explícita, el sentido concreto de lo designado por el objeto indirecto puede ser ambiguo, como, por ejemplo, diciendo Compramos el cuadro a Juan, puesto que en la realidad el ser llamado «Juan» puede coincidir tanto con el vendedor del cuadro como con el beneficiario de su compra, a pesar de lo cual la función del segmento a Juan es la misma de objeto indirecto. Si fuese preciso distinguir los dos sentidos, otros recursos separarían el papel de objeto indirecto y el de adyacente circunstancial (y se diría Compramos el cuadro al anticuario para Juan, o bien Compramos a Juan el cuadro para el anticuario).


Objeto indirecto y objeto directo 347.

La preposición a se antepone siempre al objeto indirecto, pero como también se usa en otras funciones, no basta ella sola para identificarlo. Se ha visto y se verá (§ 335, 339, 356) que aparece a ante objetos directos (Vio a la muchacha, Persiguió al lobo), preposicionales (Aspiran a la gloria, Huele a gas) y adyacentes circunstanciales (Espera a la puerta, Llegó a la hora). Respecto del objeto directo, el indirecto presenta rasgos comunes: se sitúan ambos tras el verbo, sin que la precedencia del uno o del otro implique diferencia de sentido, pues es indiferente decir Escribió una carta a su amigo o Escribió a su amigo una carta. Son solo motivos rítmicos o expresivos los que hacen preferible un orden u otro. Al anteponerlos al verbo para realzar sus contenidos, se incrementa este con un personal átono que reitera la función del término desplazado. Y cuando los dos objetos se eluden por ser conocidas sus referencias, también el verbo recibe esos incrementos átonos. Sin embargo, las dos funciones solo quedan indiferenciadas en las unidades personales de primera y segunda persona, que tienen formas únicas para ambas funciones: Me lavo (objeto directo). Me lavo las manos (objeto indirecto). Te depilas (obj. dir.). Te depilas las cejas (obj. ind.). Nos quemamos (obj. dir.). Nos quemamos la lengua (obj. ind.). Os afeitó (obj. dir.). Os afeitó el bigote (obj. ind.). Me vieron a mí (obj. dir.). A mí me escribieron la carta (obj. ind.). Te peinó a ti (obj. dir.). A ti te peinó la melena (obj. ind.). Nos llaman a nosotros (objeto A nosotros nos dieron regalos (obj. ind.). directo). Os vieron a vosotros (objeto A vosotros no os escriben cartas (obj, ind.}. directo). En estos ejemplos, las formas únicas personales quedan sin equívoco asignadas a la función de objeto indirecto cuando coexiste un sustantivo que desempeña la de objeto directo. 




*_ esto es mio.


Salud,
rafael.
Confianza y respeto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.