Emilio Alarcos:
http://coleccion.narod.ru/manuales/RAE-Gramatica-de-la-lengua.pdf
Páginas 277 y ss: Objeto directo.
XXII. EL OBJETO DIRECTO.
Características
332.
Mientras el sujeto explícito sirve para especificar la referencia
personal hecha por la terminación del verbo, otros términos adyacentes
puntualizan la alusión léxica de la raíz verbal. En Bebe o en Piensa, el
sujeto morfológico de tercera persona singular puede concretar su referencia mediante la aparición de un sujeto explícito (como al decir La mujer
bebe, El maestro piensa). También interesa a veces limitar la referencia del
signo léxico verbal a algo más concreto; para ello se agrega un término
adyacente que designa el objeto sobre el cual se desenvuelve la actividad
aludida por la raíz verbal. Al decir La mujer bebe agua, El maestro piensa
en su situación, los adyacentes agua y en su situación discriminan el campo
de aplicabilidad del «beber» y el «pensar» denotados por el verbo. Se
denominarán estos adyacentes objeto directo y objeto preposicional, respectivamente. La pregunta que inquiera sobre ellos exige el interrogativo qué,
solo en el caso del objeto directo, y precedido de la oportuna preposición
en el otro (¿qué bebe?, ¿en qué piensa?).
333.
El objeto directo (también llamado complemento directo o implemento) se enlaza al verbo sin necesidad de ningún índice explícito de su
función. Los sustantivos (o las unidades o grupos equivalentes) que cumplen esta función suelen ir pospuestos al verbo, aunque no necesariamente
contiguos. Si por motivos expresivos se anteponen al verbo las palabras
que desempeñan ese papel, o si se elimina su mención porque la referencia
es consabida, el núcleo verbal queda incrementado con un representante
átono de su función, el cual indica además los morfemas de género y
número propios del sustantivo (o equivalente) antepuesto o elidido:
278 ESTRUCTURA DE LOS ENUNCIADOS: ORACIONES Y FRASES
Agua, sí la bebe. Esos libros, no los ha leído nunca.
¿Has visto al maestro? —No; no lo he visto.
¿Quiénes son esas chicas? —No sé; no las conozco.
Páginas 283 y ss: Objeto Preposicional.
XXIII. EL OBJETO PREPOSICIONAL
Objeto preposicional y adyacente circunstancial
339.
Ciertos verbos especifican la referencia real de su significado léxico agregando un adyacente que, a diferencia del objeto directo, va precedido por una determinada preposición: Hablan de música, Acabó con sus
ahorros, Confio en la suerte, Olía a carbonilla, Preguntaron por la carta. A
primera vista, los segmentos de música, con sus ahorros, en la suerte, a
carbonilla, por la carta ofrecen estructura semejante a la de otros adyacentes provistos también de preposición, como los de estas otras oraciones:
Hablan de memoria, Acabó con rapidez, Confio en general, Olía a distancia,
Preguntaron por carta.
Sin embargo, varios rasgos distinguen los objetos preposicionales (o suplementos) de la primera serie respecto de los adyacentes circunstanciales
de la segunda. Aquellos pueden ser respuestas a preguntas como ¿De qué
hablan?, ¿Con qué acabó?, ¿En qué confias?, ¿A qué olía?, ¿Por qué preguntaron?, todas con la unidad interrogativa qué precedida de la preposición.
Por los adyacentes de la otra serie se preguntaría con una unidad adverbial: ¿Cómo hablan?, ¿Cómo acabó?, ¿Cómo confías?, ¿Cómo olía?, ¿Cómo
preguntaron?
Paralelamente, si se realzase mediante una construcción ecuacional
(§ 362) el adyacente de unas y otras oraciones, se observaría su diferencia:
Es de música de lo que hablan, Es a carbonilla a lo que olía, etc., para la
serie de objetos preposicionales, y Es de memoria como hablan, Es a distancia como olía, etc., para la otra.
De igual modo, si el significado léxico de unos y otros adyacentes fuese
consabido y pudiera eludirse, el objeto preposicional dejaría un representante pronominal tónico suyo precedido de la preposición pertinente, mientras los otros circunstanciales se omitirían o, si fuera preciso, se sustituirían con un adverbio. Así, de una parte se diría Hablan de eso, Acabó con ello
Confio en ella, Olía a eso, Preguntaron por ella, y, por otra, Hablan así,
Acabó ya, Confio, Olía, Preguntaron. Siendo, pues, funcionalmente diversos,
el objeto preposicional y el adyacente circunstancial pueden coexistir en
una misma oración:
Hablan de música de memoria.
Acabó con sus ahorros con rapidez.
Confío en la suerte en general.
Olía a carbonilla a distancia.
Preguntaron por carta por la carta.
Por ello no pueden coordinarse entre sí. No se diría Hablan de música
y de memoria, Acabó con rapidez y con sus ahorros, Confío en la suerte y en
general, Olía a carbonilla y a distancia, Preguntaron por la carta y por carta.
Sí sería normal la coordinación entre dos objetos preposicionales o entre
dos adyacentes circunstanciales como en Hablan de música y (de) danzad
Hablan de memoria y con rapidez, Acabó con sus ahorros y con la herencia*
Acabó con rapidez y perfección, Confio en la suerte y la intuición, Confio en,
general y sin prejuicios, Olía a carbonilla y a gas, Olía a distancia y a ráfagas,
Preguntaron por la carta y la respuesta, Preguntaron por carta y por teléfono.
Objeto preposicional y objeto directo
340.
Se ha visto que el objeto preposicional cumple respecto del núcleo de la oración una relación semántica análoga a la del objeto directo;
sin embargo, su función sintáctica es diversa, según se refleja en la obligatoriedad de la preposición para el primero y su diferencia al ser representados unos por referentes tónicos (el preposicional) y otros por incrementos átonos (el directo). Claro es que los verbos susceptibles de admitir
un adyacente objeto no exigen siempre su presencia: se puede decir El
enfermo ya come (sin objeto directo) y El enfermo ya come carne (con objeto
directo); El niño ya habla (sin objeto preposicional) y El niño ya habla de
música (con objeto preposicional). Pero la diversidad funcional de las dos
especies de objetos se aprecia todavía en otro rasgo: cuando el objeto
directo se antepone al núcleo de la oración, se reproduce junto a este
pronominalmente; en cambio, el objeto preposicional antepuesto no requiere ser reproducido. Así, frente a Estos problemas los estudiaremos otro
día, con referente átono del objeto directo, se diría De estos problemas
trataremos otro día, sin reiteración del objeto preposicional.
341. La diversidad de función conduce a la frecuente incompatibilidad
de objeto directo y preposicional con un mismo verbo y, como es natural,
a la imposibilidad de coordinarlos en un grupo unitario. Sería absurdo
decir Aspiraba el perfume y a la gloria, reuniendo el objeto directo el perfume
y el preposicional a la gloria. Quiere esto decir que hay verbos que adoptan
uno u otro adyacente. Unos exigen el objeto directo, como Zurce la ropa,
Vendió los muebles, Comía pescado, Ha leído el periódico, etc.; otros, por la
naturaleza de su significado, requieren un objeto preposicional, como en
Carecía de apoyos, Desconfiad de las imitaciones, Su éxito estriba en el dinero,
Contaré contigo, etc.; en fin, algunos se acompañan alternativamente de
objeto directo o preposicional (y hasta en cada caso varía su significación).
Así, en los ejemplos siguientes, los de la izquierda llevan objeto directo y
los de la derecha objeto preposicional, según muestran sus equivalentes
cuando hay elusión del significante:
Trató la dolencia con antibióticos
( = La trató).
Ha cumplido veinte años ( = Los ha
cumplido).
Reparó los baches ( = Los reparó).
Aspiraba el aroma ( = Lo aspiraba).
Mirad el perro ( = Miradlo).
Trató de la dolencia con erudición
( = Trató de ella).
Ha cumplido con su deber ( = Ha
cumplido con él).
Reparó en los baches ( = Reparó en
ellos).
Aspiraba al triunfo ( = Aspiraba a él).
Mirad por el perro ( = Mirad por él).
Páginas 289 y ss.
XXIV. EL OBJETO INDIRECTO
Características
346.
El objeto indirecto, o complemento, es compatible con cualquier
otro adyacente en la misma oración, y suele designar en la realidad al destinatario de la noción evocada por el verbo (o, en su caso, por el conjunto del verbo y su objeto directo o preposicional). Por ejemplo, en Escribió a (((recordar que sólo contados casos el objeto directo permite "a")))* que su amigo, el objeto indirecto a su amigo se refiere al destinatario de la noción
«escribir» sugerida por el núcleo verbal. En cambio, en estos otros enunciados:
Escribió una carta a su amigo.
Habló a su amigo de sus problemas,
el objeto indirecto a su amigo especifica el destino de la experiencia denotada en conjunto por el verbo y su objeto directo (escribió una carta) y por
el verbo y su objeto preposicional (habló de sus problemas), respectivamente.
Con el término de destinatario se abarcan muchos matices de la realidad que se expresa. Por lo común, el sustantivo (o las unidades que hagan
sus veces) se refiere, en esta función de objeto indirecto, a seres animados,
como en el ejemplo precedente; pero también puede aludir a entes inanimados en estos dos ejemplos:
A esta puerta le he cambiado la cerradura.
Ha puesto muchas notas al texto,
los objetos indirectos a esta puerta y al texto indican cuáles son los receptores de las actividades consignadas «cambiar la cerradura» y «poner notas». He aquí otros ejemplos: Encontró de muy buen gusto el sesgo que daba [...] a su extraña situación
(1.263).
Me permitió [...] echar largas miradas al camino recorrido (7.463).
Había prestado atención [...] a las actitudes de aquellos (7.479).
No le daré a esto más importancia de la que tiene (22.173).
Fuera de una situación explícita, el sentido concreto de lo designado
por el objeto indirecto puede ser ambiguo, como, por ejemplo, diciendo
Compramos el cuadro a Juan, puesto que en la realidad el ser llamado
«Juan» puede coincidir tanto con el vendedor del cuadro como con el
beneficiario de su compra, a pesar de lo cual la función del segmento a
Juan es la misma de objeto indirecto. Si fuese preciso distinguir los dos
sentidos, otros recursos separarían el papel de objeto indirecto y el de
adyacente circunstancial (y se diría Compramos el cuadro al anticuario para
Juan, o bien Compramos a Juan el cuadro para el anticuario).
Objeto indirecto y objeto directo
347.
La preposición a se antepone siempre al objeto indirecto, pero
como también se usa en otras funciones, no basta ella sola para identificarlo. Se ha visto y se verá (§ 335, 339, 356) que aparece a ante objetos
directos (Vio a la muchacha, Persiguió al lobo), preposicionales (Aspiran a
la gloria, Huele a gas) y adyacentes circunstanciales (Espera a la puerta,
Llegó a la hora).
Respecto del objeto directo, el indirecto presenta rasgos comunes: se
sitúan ambos tras el verbo, sin que la precedencia del uno o del otro
implique diferencia de sentido, pues es indiferente decir Escribió una carta
a su amigo o Escribió a su amigo una carta. Son solo motivos rítmicos o
expresivos los que hacen preferible un orden u otro.
Al anteponerlos al verbo para realzar sus contenidos, se incrementa
este con un personal átono que reitera la función del término desplazado.
Y cuando los dos objetos se eluden por ser conocidas sus referencias,
también el verbo recibe esos incrementos átonos. Sin embargo, las dos
funciones solo quedan indiferenciadas en las unidades personales de primera y segunda persona, que tienen formas únicas para ambas funciones:
Me lavo (objeto directo). Me lavo las manos (objeto indirecto).
Te depilas (obj. dir.). Te depilas las cejas (obj. ind.).
Nos quemamos (obj. dir.). Nos quemamos la lengua (obj. ind.). Os afeitó (obj. dir.). Os afeitó el bigote (obj. ind.).
Me vieron a mí (obj. dir.). A mí me escribieron la carta (obj. ind.).
Te peinó a ti (obj. dir.). A ti te peinó la melena (obj. ind.).
Nos llaman a nosotros (objeto A nosotros nos dieron regalos (obj. ind.).
directo).
Os vieron a vosotros (objeto A vosotros no os escriben cartas (obj, ind.}.
directo).
En estos ejemplos, las formas únicas personales quedan sin equívoco
asignadas a la función de objeto indirecto cuando coexiste un sustantivo
que desempeña la de objeto directo.
*_ esto es mio.
Salud,
rafael.
Confianza y respeto.
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